Rol de paciente
· Los cuidadores profesionales utilizan indistintamente los términos “enfermo” y “paciente”.
· En los familiares el término “enfermo” triplica al de “paciente”.
· Los terapeutas utilizan “paciente” el doble de veces que “enfermo”.
· Los pacientes se autodenominan generalmente “enfermos”, y utilizan términos como “enfermo mental” y “loco” antes que el de “paciente”.
· La perspectiva de pacientes y cuidadores se dirige hacia detalles concretos en lo laboral, sintomatológico y económico.
· Aunque los terapeutas también perciben los aspectos económicos, su perspectiva tiende a generalizar hacia lo socio-sanitario e incluso lo político, ideológico y ético.
Rol de terapeuta
· El término “psiquiatra” se emplea el doble que el de “psicólogo”.
· Los pacientes utilizan “terapeuta” refiriéndose indistintamente a psiquiatras y psicólogos en alusión a funciones terapéuticas no farmacológicas.
· Para referirse al psiquiatra, los cuidadores utilizan casi exclusivamente los términos “doctor” o “médico”. Este último lo reservan los psiquiatras para referirse al médico general.
· Pacientes y familiares utilizan “doctor” como tratamiento de respeto al dirigirse a un profesional al que reconocen capacidad terapéutica independientemente de que sea psiquiatra o psicólogo.
· Aunque los terapeutas se percatan de este uso del término “doctor”, los psiquiatras no perciben su extensión hacia los psicólogos, a los que sorprende dicho tratamiento.
Roles familiares
· Para todos los grupos el término típico de cuidador familiar es el de “madre”, mencionándose ocasionalmente el genérico “padres” y excepcionalmente el singular concreto “padre”, que está ausente en el discurso de los pacientes.
· La actividad de cuidado en general, y especialmente en el entorno familiar, se asocia a figuras femeninas.
· Mientras que los cuidadores discriminan grados de parentesco, los terapeutas generalizan hacia los “familiares” en su conjunto.
Otros roles profesionales
· Para todos los grupos, el término de cuidador profesional típico es “enfermera”, utilizándose ocasionalmente “asistente social” y muy raramente “auxiliar” o “monitor”.
· El término “cuidadores” es utilizado a menudo por los pacientes como referencia colectiva hacia profesionales y familiares, los familiares no lo usan y los terapeutas rara vez y sólo para aludir a familiares.
· La autopercepción de los cuidadores profesionales como colectivo es difusa y se sirve preferentemente del término “personal”.
Expectativas y demandas
· En general, se acepta la importancia de la medicación en el tratamiento, resaltando los familiares la necesidad de que los pacientes la acepten.
· Todos los grupos demandan recursos laborales y residenciales protegidos que alivien la carga familiar.
· Los pacientes se dan cuenta de que son una carga aunque desean evitarlo.
· Los pacientes expresan el deseo de trabajar aunque se dan cuenta de las dificultades que conlleva la enfermedad aunque los familiares manifiestan reservas en cuanto a su capacidad de trabajo.
· Pacientes y familiares resaltan la necesidad de cariño de los enfermos y de aceptación de la enfermedad tanto por ellos mismos como por el resto de la sociedad.
· Pacientes y familiares mencionan con más frecuencia el ingreso hospitalario valorando su necesidad pero cuestionando sus aspectos formales.
· Los familiares demandan más tiempo de atención sanitaria al paciente.
· Los profesionales en general perciben la carga añadida que tienen que soportar las familias aunque se quejan cuando no colaboran o dejan de hacerlo.
· Sólo los terapeutas perciben la cronicidad y sus implicaciones.
· Los psiquiatras se quejan de que la administración atiende más a colectivos de presión que a lo que consideran las necesidades sanitarias reales de la población.
· Los psicólogos perciben la deshumanización en el trato sanitario y destacan el conformismo y la ausencia de protesta en los usuarios de los servicios.
· Los psicólogos valoran la función reivindicativa de las asociaciones aunque cuestionan su capacidad para suplir deficiencias de la sanidad pública.
· Psicólogos y cuidadores profesionales resaltan las carencias en rehabilitación de la asistencia pública.
· Los cuidadores profesionales expresan la insuficiencia de la dotación de “personal”.
